En las últimas semanas han circulado reportes preocupantes desde Chile: niños que presuntamente presentaron complicaciones neurológicas graves tras recibir anestesia general.
Como anestesiólogo, y también como comunicador médico, creo que la situación merece investigación urgente… pero también claridad. Porque cuando una noticia médica se vuelve viral antes de volverse científica, aparece un problema: la interpretación pública empieza a adelantarse a la evidencia.
Hoy no tenemos respuestas definitivas.
Tenemos hipótesis.
Y eso cambia completamente la conversación.
La cronología que obliga a ser cautelosos
Según lo discutido con la Sociedad de Anestesiología de Chile durante la entrevista, los reportes comenzaron a agruparse en 2025, pero al revisar retrospectivamente los datos se identificó un caso desde 2021.
Ese detalle es fundamental.
Si el patrón solo se reconoce años después, pueden existir varias explicaciones:
subregistro inicial, detección retrospectiva o simplemente coincidencias clínicas que solo posteriormente parecieron relacionadas.
La propia Dra. Valeria Epulef me explicó que primero se convocó una reunión de morbilidad-mortalidad, luego un equipo multidisciplinario y finalmente el comunicado público.
Es decir: la comunidad médica reaccionó ante algo inusual, pero todavía en proceso de comprensión.
No ante una causa confirmada.
La hipótesis genética
Se ha planteado una posible variante mitocondrial que aumentaría la sensibilidad a anestésicos inhalatorios.
Biológicamente es plausible.
Pero científicamente aún es incompleto.
Durante la entrevista la Dra. Epulef fue clara: la variante encontrada está catalogada como “de significado incierto”. No es una enfermedad declarada ni una mutación causal demostrada.
Además, no todos los pacientes tuvieron estudios completos: algunos sí, otros no.
Y sin uniformidad diagnóstica no puede establecerse causalidad sólida.
El punto delicado: nacionalidad no es genética
Muchos titulares repiten la frase “niños venezolanos”.
Ese término es problemático desde el punto de vista científico.
Las poblaciones latinoamericanas son altamente mezcladas. Hablar de un “gen venezolano” requiere evidencia poblacional robusta que hoy no existe.
Posteriormente la Sociedad Venezolana de Anestesiología mencionó posibles focos regionales de variantes mitocondriales —por ejemplo en Carabobo o Zulia—.
Esto puede orientar investigación epidemiológica.
Pero no explica por sí solo los desenlaces reportados en Chile.
Una pista no es una causa.
Conversación con el investigador Eduardo Ruiz
Para profundizar más allá de comunicados, contacté directamente al Dr. Eduardo Ruiz, investigador bioquímico en Zaragoza con experiencia en variantes mitocondriales.
Su respuesta fue directa:
hasta el momento no existe una publicación formal que demuestre una variante mitocondrial específica de la población venezolana asociada a estos eventos.
Es decir, la investigación existe, pero la evidencia causal aún no.
Serán necesarias publicaciones posteriores y estudios funcionales amplios para poder establecer relaciones reales.
Probablemente en el futuro tengamos una entrevista más detallada sobre esto.
El factor farmacológico: no es solo un anestésico
Otro punto que suele perderse en la conversación pública: en varios casos se utilizaron múltiples fármacos anestésicos, incluyendo propofol.
Cuando hay más de un agente, atribuir el fenómeno exclusivamente a uno sin controlar confusores es científicamente arriesgado.
Durante la entrevista planteé esa duda, y la respuesta fue honesta:
las investigaciones preliminares apuntan a halogenados, pero aún se necesitan más estudios funcionales.
Las recomendaciones médicas
Las sociedades científicas internacionales han emitido recomendaciones precautorias.
Esto es normal cuando existe incertidumbre y potencial de daño grave.
Pero debemos entender la diferencia:
precaución clínica no significa evidencia definitiva
Se trata de prevención mientras la ciencia avanza.
El riesgo real ahora: la estigmatización
La Dra. Epulef fue enfática en algo que considero central:
No se deben cancelar cirugías por miedo.
El mayor daño en este momento podría no ser biológico sino social: pacientes que necesiten cirugía y la eviten por temor injustificado.
Qué sí sabemos hoy
Existen casos en investigación
Comparten características clínicas llamativas
Puede haber susceptibilidad individual
La causa exacta no está demostrada
Qué no sabemos aún
Que exista un gen poblacional responsable
Que un fármaco específico sea la causa
Que todos los casos tengan el mismo origen
Que la anestesia pediátrica haya dejado de ser segura
Mi conclusión
Estoy a favor de investigar rápido.
Estoy en contra de concluir rápido.
Hoy tenemos un fenómeno en estudio, no una causa demostrada.
Y mientras la evidencia llega, nuestra responsabilidad es informar con precisión, sin minimizar el problema… pero también sin crear pánico.
La medicina avanza investigando.
No señalando.
Sin Anestesia — Dr. Jorland
Si quieres ver la entrevista completa con la Dra. Valeria Epulef puedes verla en mi canal de Youtube
Déjame en los comentarios tus preguntas o inquietudes y las abordaremos en próximos análisis.



